Ruta por Midi-Pyrénées día 1: Albi, Castelnau de Montmiral y Cordes-sur-Ciel


En nuestro primer día de ruta por Midi-Pyrénées visitamos la localidad de Albi, también conocida como "la ciudad rosa" por sus construcciones de ladrillo rosado, el pequeño pueblecito de Castelnau-de-Montmiral y uno de los pueblos que más nos han gustado durante nuestro viaje, Cordes-sur-Ciel. También teníamos pensado visitar Saint-Antonin-Noble-Val, que es dónde dormíamos, pero no tuvimos suficiente tiempo.

Albi

Albi es una pequeña localidad situada a orillas del río Tarn y declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en el 2010. Merece la pena dedicarle al menos una mañana, ya que además de pasear por sus infinitas callejuelas, hay algunos lugares que son de obligada parada.

Comenzamos dirigiéndonos hacia el Puente 22 de agosto de 1944 (o Puente Nuevo), desde el que hay una panorámica increíble de la rosada ciudad, con su enorme catedral de fondo y su otro conocido puente, el Puente Viejo. Atravesamos el Puente Nuevo para llegar hasta una serie de miradores que hay muy cerca del Museo Lapérouse, que nos dan otra perspectiva de la ciudad y de los antiguos molinos construidos a orillas del río Tarn.
Vistas desde el Puente 22 agosto, Albi
Vistas desde el Puente 22 agosto, Albi

Cruzamos el Puente Viejo para dirigirnos ya al centro histórico de Albi. Lo primero que nos encontramos es el Palacio de Berbie, con forma de fortaleza y que alberga actualmente el Museo Toulouse-Lautrec (9€). Quizás no os interesa entrar en el museo, pero merece la pena llegar hasta sus jardines, a los que se puede entrar de forma gratuita. Bien cuidados y con un bonito paseo cubierto de plantas (en diciembre solo quedaban las ramas) ofrecen unas bonitas vistas al Tarn.
Vistas desde el Puente viejo, Albi
Palacio de Berbie, Albi
Jardines del Palacio de Berbie, Albi
Jardines del Palacio de Berbie, Albi

Desde aquí se llega enseguida a la plaza en la que está situada la impresionante Catedral de Santa Cecilia, de estilo gótico y con una torre de 80 metros de altura. Es el edificio construido con ladrillo más grande de todo el mundo, por lo que por fuera recuerda más a un enorme castillo. Su interior (entrada gratuita, coro 5€) sorprende por su belleza, con sus frescos, su órgano y su techo abovedado.
Catedral de Santa Cecilia, Albi
Catedral de Santa Cecilia, Albi

A partir de aquí nos dedicamos a recorrer las pintorescas callejuelas, pasando por lugares con mucho encanto como la pequeña Place Savène, llena de casitas desiguales. A destacar también la Colegiata de Saint Salvi y su bonito claustro y el Mercado Cubierto del año 1905, un lugar ideal donde perderse entre puestecitos y comprar productos típicos como queso o foie gras.
Place Savène, Albi
Place Savène, Albi
Calles de Albi
Claustro de la Colegiata de Saint Salvi, Albi
Mercado cubierto de Albi


Castelnau de Montmiral

A 30 km de Albi se encuentra Castelnau de Montmiral, un pueblecito medieval que domina el viñedo de Gaillac. Está incluido dentro de la lista de "Les Plus Beaux Villages de France", y no es de extrañar.
Calles de Castelnau de Montmiral
Calles de Castelnau de Montmiral

Pequeñito, tranquilo, con un bonito paisaje que lo rodea y con una preciosa plaza arcada que invita a sentarse en uno de sus bancos sin hacer nada más. Y es en esta plaza donde comimos de maravilla en el restaurante l'Auberge des Arcades (21€ por persona).
Plaza principal de Castelnau de Montmiral
Plaza principal de Castelnau de Montmiral
Calles de Castelnau de Montmiral

Cordes-sur-Ciel

Cordes-sur-Ciel es uno de los pueblos más bonitos que visitamos durante nuestro viaje por Midi-Pyrénées. Prepara tus piernas porque esta localidad está situada en lo alto de una colina, y de ahí viene su nombre, ya que en ocasiones la niebla hace que Cordes-sur-Ciel parezca que flote en el cielo. La mejor manera de conocerla es empezar desde la parte más baja e ir subiendo por las empinadas calles hasta llegar a su punto más alto.
Cordes-sur-Ciel desde lo lejos
Cordes-sur-Ciel

Después de ascender un buen tramo, al primer lugar que llegamos fue a la Porte de l'horloge, una puerta de entrada al centro histórico con forma de arco y con una torre que alberga un reloj. A partir de aquí, recorriendo sus callejuelas tuve la sensación de haber retrocedido en el tiempo y estar dentro del capítulo de algún cuento!
Porte de l'horloge, Cordes-sur-Ciel
Calles de Cordes-sur-Ciel

No es necesario recomendar ninguna ruta, simplemente basta con caminar por sus adoquinadas calles, disfrutar de sus fachadas decoradas con enredaderas y ventanas de colores, de su calle principal llena de tiendas de artesanías y productos típicos, de su muralla, de la Plaza del Mercado con su mercado cubierto, de sus mansiones de estilo gótico, de las vistas a sus alrededores...
Calles de Cordes-sur-Ciel
Tienda de artesanías de Cordes-sur-Ciel
Plaza del Mercado, Cordes-sur-Ciel

Si visitas Cordes-sur-Ciel en verano, ten en cuenta que es un lugar muy frecuentado por turistas y suele estar abarrotado de autocares. Esto no es de extrañar, ya que este pueblo está catalogado como uno de los Grands Sites de Midi-Pyrénées y fue el pueblo preferido por los franceses en el año 2014!
Porte Ormeaux, Cordes-sur-Ciel
Otra de las puertas de entrada a Cordes-sur-Ciel

No te pierdas el resto de entradas sobre Midi-Pyrénées:

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- Día 2: Saint-Antonin-Noble-Val, Najac, Saint-Cirq-Lapopie, Rocamadour. Pincha aquí

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Soy Irene, farmacéutica de formación y adicta a viajar. Mi próximo objetivo es recorrerme el mundo durante varios meses, sin prisas. De momento, me conformo con exprimir al máximo esos 30 días de vacaciones al año y escribir en este blog mis experiencias viajeras, normalmente con la mochila a los hombros. Así que... bienvenid@ a mi mundo! Espero que te guste!