Isla de Flores III: descubriendo los poblados Ngadas

17.3.15 0 Comments A+ a-



Ya es nuestro tercer día en Flores. Tras la dura pero recompensada jornada del día anterior amanecemos en Ruteng, uno de los principales pueblos  de la isla de Flores pero sin demasiada cosa a destacar. Como el día anterior no habíamos tenido suficiente tiempo, decidimos volver un poco atrás en el mapa y tras media hora de coche llegamos a un pueblo llamado Cara.
Aquí, y después de firmar en el libro de visitas, pagamos 10.000 Rp/pax (0,65€) y comenzamos la corta caminata de 1 km que nos llevaría al mirador de unos de los arrozales más curiosos que habíamos visto hasta ahora.
Lo que los hace tan distintos de los demás arrozales es su forma en tela de araña, y de ahí su nombre: Cancar Spider Rice Fields. Un paisaje muy bonito que, gracias a estar en la época seca, nos ofreció una estampa de múltiples colores.
Cancar Spider Rice Fields
Cancar Spider Rice Fields

Como para nuestro último destino del día nos quedaban algunas horas de coche por delante, decidimos hacer una pequeña parada en el Ranamese Lake. Rodeado de bosque, la entrada está a pie de la carretera principal y por 6.000 Rp/pax (0,40€) es un buen sitio para hacer un descanso. Incluso es posible contratar a un ranger local para hacer una excursión por el interior del bosque.
Ranamase Lake

Tras un total de 4 horas de coche desde Ruteng llegamos a otra de las zonas más características de Flores, en la que se encuentran diversos poblados de la cultura Ngada. Es reconfortante ver como pese a todo, hay lugares en el mundo que aún conservan sus tradiciones de esta manera. Además, al estar situados a los pies del volcán Mount Inerie, el paisaje que rodea estos aislados poblados es realmente una gozada.

Aunque en un principio queríamos visitar más poblados Ngada, el cansancio y el sofocante calor hizo que tan solo recorriéramos dos de ellos: Bena y Luba. Es necesario pagar una pequeña donación por visitarlos (25.000 Rp/pax, 1,60€) y es posible (almenos en Bena), contratar un guía que te explique los detalles de la cultura Ngada a medida que se realiza la visita. 

Cada paso que dábamos por el interior de Bena nos mostraba los detalles de esta cultura: las casas de techos altos fabricadas con paja, madera y bambú, los santuarios a sus antecesores, los cráneos y cuernos de búfalos colgados de las puertas de las casas, etc. Porque algo habitual en estas tribus es realizar ceremonias con sacrificios de búfalos a modo de festejo, derramándose la sangre del animal por el poblado y después colgando en sus casas los huesos y cuernos como si de un amuleto se tratara.
Bena, poblado Ngada

Éramos los únicos visitantes de Bena, así que recorrimos con tranquilidad todo el poblado mientras sus gentes nos miraban y los niños nos sonreían. La mayoría de mujeres, algunas de ellas muy muy mayores, se dedicaban a tejer sus propios sarongs y ofrecernos que les compráramos frutos secos.

Algo muy curioso es la boca y dentadura de gran parte de sus habitantes. Debido a su adicción a mascar la planta Nuez de Betel, sus dientes, labios y encías son rojizos, por lo que a simple vista da un poco de yuyu mirarlos.
Bena, poblado Ngada

En Bena, al final del poblado, hay un mirador alzado desde el que se pueden contemplar las fabulosas vistas del lugar.
Bena desde el mirador
Luba, poblado Ngada

Este día dormimos en Bajawa, el pueblo principal más cercano. Elegimos el hotel Happy Happy, regentado por una pareja de holandeses enamorados de Flores, que nos costó 350.000 Rp (22€) con un desayuno muy comleto.

Ir a Flores II: Wae Rebo                                                          
Ir a Flores IV: Volcán Kelimutu

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Soy Irene, farmacéutica de formación y adicta a viajar. Mi próximo objetivo es recorrerme el mundo durante varios meses, sin prisas. De momento, me conformo con exprimir al máximo esos 30 días de vacaciones al año y escribir en este blog mis experiencias viajeras, normalmente con la mochila a los hombros. Así que... bienvenid@ a mi mundo! Espero que te guste!